
Te toca hablar en una reunión, defender un proyecto o explicar una idea en clase… y tu cuerpo se dispara: taquicardia, voz que se corta, mente en blanco, manos temblorosas. Sabes del tema, has preparado tu exposición, pero algo no termina de funcionar.
Esto no es falta de capacidad ni “nervios normales”. Es una respuesta aprendida del sistema nervioso que interpreta hablar en público como una amenaza. Y cuando tu cuerpo cree que hay peligro, reacciona.
En este artículo te explico con claridad qué es la glosofobia, por qué aparece, qué tratamientos tienen más respaldo científico y cómo te puede ayudar la hipnosis clínica cuando el miedo a hablar en público se ha vuelto un problema que limita tu vida profesional o personal.
La glosofobia es el miedo intenso a hablar en público. Tener cierto nivel de activación antes de exponerte puede ser normal; lo que deja de serlo es cuando ese miedo:
En muchos casos, este miedo forma parte de lo que en clínica se conoce como ansiedad social centrada en el desempeño: temor a ser evaluado, juzgado o a exponerse de forma visible.
Si te reconoces en varias de estas, no estás “sensibilizándote de más”: estás frente a algo que se puede trabajar.
Lo que hoy te pasa tiene raíces en cómo tu cerebro y tu sistema nervioso aprendieron a interpretar ciertas señales.
Hablar en público implica exposición ante otros. Para algunas personas, el cerebro traduce esa exposición como un riesgo: “si fallo, me juzgarán mal, quedaré expuesto”. Ese miedo a la evaluación negativa es central en la ansiedad social. No siempre se verbaliza como “que me juzguen”. A veces aparece como una sensación difusa de amenaza interna, que se refleja en el cuerpo.
No es raro que lo que más angustie no sea el “qué pensarán” sino el “qué me va a pasar”: ¿y si mi voz tiembla? ¿si me bloqueo? ¿si no puedo probar que sé del tema? Cuando anticipas estas sensaciones, tu sistema nervioso simpático se activa y genera síntomas físicos que, paradójicamente, refuerzan el miedo.
Para situarte sin tecnicismos, a veces puedes malinterpretar ciertas cosas, por eso vamos a distinguir unas de las otras:
La etiqueta importa menos que identificar qué te ocurre, cuándo y cómo lo evitas o gestionas.
La hipnosis clínica no es una solución mágica que elimina el miedo de golpe. No es una fórmula en 1 sesión ni tiene garantía absoluta para todos. Pero puede ser una herramienta valiosa cuando se integra en un plan terapéutico de calidad como el método INSEED. Podrás mejorar cosas como:
Pedir ayuda no es debilidad: es pragmático. Si te bloqueas al hablar en público, no es que “no sepas”, sino que tu sistema nervioso ha aprendido otra respuesta. La buena noticia es que se puede desaprender con un plan serio: regulación, exposición progresiva, reeducación de patrones… con ayuda de la hipnosis clínica como herramienta.
Si quieres que lo trabajemos con un enfoque clínico y objetivo, puedes pedirme una primera visita aquí.